El país que le refriega en la cara al resto del mundo sobre la democracia y la libertad es el país donde los electores tienen menos alternativas para votar cada vez que hay elecciones.
Pese a que existen decenas de partidos, solo dos dominan el espectro político desde hace decenas de años, el Demócrata y el Republicano. Y nada más.
Ambos partidos acumulan el 90 por ciento de las preferencias de los electores, muchos de los cuales no tienen otra alternativa ya que consideran que un voto a los partidos chicos o desconocidos, es un sufragio perdido.
Las elecciones en Estados Unidos se limitan a Barack Obama y Mitt Romney. Eso es todo. Punto. Ralph Nader, el activista que defiende los derechos del consumidor, ha sido candidato numerosas veces y es quizás el más conocido de los contendientes fuera de los dos principales. Aún así, nunca sobrepasó el 5 por ciento de los votos. Y eso, con toda la furia.
¿Qué hace un votante que no es ni Demócrata o Republicano? Pues, no mucho. Hay candidatos independientes, pero no suman más de cuatro votos en cada elección.
A esto se agrega otro dato llamativo: votar no es obligatorio en Estados Unidos. Se estima que solo el 56% por ciento de los registrados para votar, vota. Esto quiere decir que el porcentaje de apoyo que le da el triunfo a un candidato es muy bajo, considerando los millones que se quedaron en casa.
¿Ejemplo de democracia representantiva? Mmmmmm…. Deja mucho que desear.

